Aprendí que el tiempo…
•Octubre 4, 2009 • 1 comentarioconfesión…
•Octubre 4, 2009 • 1 comentarioSiempre comienza igual,
a la hora de construir mundos, sueños, pensamientos,
la historia es la misma.
Todo comienza muy pronto,
juntando ilusiones,
oyendo historias
he inventado otras,
el asunto es que poco a poco vamos formando un mundo aparte,
un mundo con reglas propias
donde existen los sueños,
donde la verdad no es patente de unos cuantos;
un mundo donde los sueños no son mentiras,
si acaso solo eso, sueños.
Supongo que siempre es así,
que todos comenzamos así,
creando nuestros mundos,
con nuestros invitados,
y paisajes propios,
mundos nuestros y de nadie más.
Pero luego algo pasa,
oyes gritos que te dicen –a veces desesperados y otras veces francamente molestos-,
que eso no puede seguir,
que la realidad no es como la imaginas,
que dejes todo eso,
que soñar es perder el tiempo,
que no estás solo en el mundo,
que hay algo que se llama realidad y que no hay remedio,
que ahí hay que vivir…
Entonces todo se borra,
se desmoronan los palacios y tus historias pasan a ser solo fantasías
Insisten en que soñar es perder el tiempo.
Y una mañana cualquiera, despiertas en otro mundo
con otras personas al lado,
y un horario establecido
Y metas que cumplir,
tienes que madurar, dicen…
Pero no siempre es así,
he de confesar que yo guardé un poco de ese mundo,
fue muy rápido,
así que lo puse en un envase muy frágil
que quieres, era lo único que tenía a la mano
así que tome un poco de ese mundo construido durante años y años
y lo puse ahí.
Ahora lo cuido mucho,
porque en cualquier momento podría perderse,
reventarse el envase,
Y entonces estaría condenado a vivir en la realidad el resto de mis días.
sin devolución…
•Agosto 20, 2009 • 2 comentariosEso de empeñar el corazón es un mal negocio,
Al final siempre se termina por perder,
Y queda ahí, como una cicatriz imborrable ese dolor profundo que nunca desaparece.
Y es que el amor es un usurero implacable,
Cobra intereses devastadores,
y no admite retrasos,
Primero entregas el corazón como si nada,
Como si solo el momento contara,
pero después te das cuenta que en ese momento te dejó de pertenecer,
que a partir de ahí ya no es tuyo,
o por lo menos no lo es en su totalidad.
Una parte se quedará, irremediablemente, enredado en recuerdos
y de vez en vez cierras los ojos y te invade un dolor añejo ,
Entonces los recuerdos cobran su parte.
Pero no hay remedio,
No hay otra forma de vivir,
Nadie puede ser dueño de su corazón, y ser feliz al mismo tiempo
Así es el amor,
Entender que cada quien se va quedando con un pedazo tuyo,
Y no hay devolución.
vencido…
•Julio 22, 2009 • Dejar un comentarioTe desdibujas,
Inexorablemente pierdo el sentido con cada paso que doy y despierto soñando en el camino,
Sé que es simple,
Solo cosa de seguir, de no dejar de lado los sueños y seguir,
Pero el camino me traiciona y por momentos me pone trampas,
¿Cómo es que se perdió el sentido?,
¿Cómo es que me encuentro hoy aquí, solo?.
Pero de momento levanto la vista y estas ahí,
Te encuentro sentada,
Al lado del camino
Como esperando que entienda,
Como si todo fuera tan claro y solo yo no lo comprenda.
Porque sé que estas ahí,
Esperando…
A veces a que sea yo el que inicie nuevamente la marcha,
Que tire hacia adelante,
Que ponga el entusiasmo,
Que vea con claridad un camino que hasta hace un segundo seguía viendo borroso,
Y otras veces estas al lado,
Justo al lado,
Caminando juntos,
Entonces todo cobra un sentido distinto,
Comprendo que el camino es la meta,
Que no hay nada al final,
Que solo se trata de seguir adelante… juntos.
Te dicen algo?…
•Julio 19, 2009 • 1 comentarioNo lo se….
deberían transmitir mi historia,
mis sueños,
dicen que tendrán que ser el reflejo de algo,
que ahí está mi verdadero yo,
pero la verdad es que yo los veo y los encuentro…
no sé,
tan míos, que me cuesta ver historias en ellos,
en todo caso ahí están,
solo espero que en verdad vayan juntando historias,
viendo cosas que algún día valgan la pena contar,
por lo pronto,
ahí siguen, muy abiertos…
Seguro llegarán…
•Mayo 31, 2009 • 1 comentariovolver a vivir…
•Mayo 22, 2009 • 1 comentarioSeguro están ahí,
Solo que se han extraviado,
Se habrá roto la brújula,
Pero seguro están ahí,
Buscando como volver.
Seguro están ahí, preguntando por mi,
Por los sueños de ayer,
Por los planes truncos
Solo necesitan algunas pistas para regresar,
Se habrán quedado en algún sitio,
Enredados en recuerdos.
Qué se yo, al final ya sabemos como son:
Escurridizos, y un poco crueles,
Pero al final siempre están ahí,
Al acecho, esperando el mejor momento
Para saltarnos encima y hacernos vivir.
Seguro regresan,
Es cosa de esperar,
Lo sé.
Ahora que seguramente regresarán
En otra cara,
Con otro nombre…
Con un nuevo comienzo.
Regresarán en una persona distinta,
Y escribirán nuevas historias
Nuevas emociones,
Harán nuevas promesas.
Pero regresarán,
Así son los sueños,
Siempre regresan…
Aunque ahora cueste mucho creerlo.
aprendí de los sueños…
•Mayo 19, 2009 • 1 comentario¿Mentiras?
•Mayo 12, 2009 • 1 comentario¿Y si pudiera?,
¿Si mentir fuera una opción y en verdad pudiera mentirme?,
Decirme que no es cierto
Que las palabras nada significaban,
Que solo fue un juego,
Que todo fue parte de un sueño y que despertar es lo lógico.
Entonces tendría que repetirme una y otra vez que nada sucedió,
O que nada importa,
Que nunca importó,
Y que es mejor así,
Sería simple,
Solo cosa de mentirme,
De ignorar todo,
De poner los recuerdos en una caja y guardarla,
Sería así de simple.
Pero entonces ¿qué hago cuando cierro los ojos y te siento?,
¿Qué hago cuando volteo a cualquier parte y te miro?,
¿Cuándo te invento entre la gente?,
¿Cuándo creo toparme con tus ojos entre cientos de desconocidos?
¿Qué hago con ese sobresalto cuando creo que eres tu llamando?
¿Cómo me explico que eso no existe?,
¿Cómo me convenzo de que hay que olvidar?,
¿Cómo hago para mentirme?.
Y es que no es así de simple,
No se puede, simplemente mentirme no resulta,
Porque al final se que es cierto,
Al final siempre apareces ahí,
En mis pensamientos,
En mis sueños
En mis días,
No es tan fácil,
Mentirme no resulta.
Arturo…
•Marzo 22, 2009 • 2 comentarios
Conocí a Arturo, un viejo maestro de escuela retirado que en un típico café de Jalapa Veracruz, se sienta a rumiar sus recuerdos.
Lo conocí cuando llegué a ese café y cansado del viaje me disponía a ver las fotos del día en mi computadora, entonces Arturo miraba sospechosamente por arriba de mi hombro, como espiando mis movimientos, como queriendo robarse alguna de mis fotos en la pantalla de la computadora, pero cuando dejaba de hacer lo mío para verlo, él desviaba la mirada y fingía leer un periódico.
El caso es que fue el mismo Arturo quién no pudo más y se presentó ceremoniosamente, me saludo como “colega”, y sin permiso alguno abandonó su mesa para adueñarse de los pocos centímetros que quedaban libres de la mía.
Arturo se jubiló ya hace varios años, al principio se dedicó a dar clases particulares y a salir a pasear con su esposa, pero poco después sus escasos alumnos lo dejaron y su esposa murió. Entonces la vida para Arturo se volvió rutinaria y melancólica. El café de siempre, donde alguna vez se reunía con los amigos para hablar de política y mujeres, se convirtió en su refugio, donde solo revisaba obsesivamente el periódico cada mañana, pero la soledad lo invadía con cada página devorada día a día.
Así aprendió a sobrevivir Arturo, escondiéndose de todos tras su periódico y un café que dejaba enfriar invariablemente, -porque en voz baja me confesó que el café no le gusta, que prefiere el chocolate pero le parece cosa de niños-, hasta que no pudo más, hasta que se dio cuenta que estaba más triste de lo que un hombre de su edad puede soportar, entonces decidió dejar de vivir.
Comenzó por no comer, por dejar de lado sus medicinas, hasta que se dio cuenta que se necesitaba de algo más decidido para faltar a la cita del periódico todas la mañas.
Arturo intentó dejar este mundo, pero como mal profesor que había sido no logró pasar esa prueba, así que su hija lo llevo a vivir con ella, y un día cansada de la melancolía que arrastraba su padre, lo enfrentó y le propuso un reto, le entrego una vieja cámara kodak 110 con un rollo nuevo y le exigió que no volviera a la casa hasta que no tomara todas las fotografías del rollo, y que si lo hacía lo dejaría en paz durante unos días.
Así que Arturo salió ese día con una vieja cámara en el bolsillo, pero con una nueva misión. Su única preocupación era terminar rápido las fotos y sacudirse a su hija con la monserga diaria de: “tienes que hacer algo, no puedes estar así todo el día”.
Ese día Arturo disparó una y otra vez su cámara, caminó toda Jalapa, encontró ángulos que en tantos años nunca había visto, descubrió detalles que lo inspiraron y colores que le devolvieron la vida. Llegó la tarde y Arturo dejó el rollo de película en un servicio de revelado rápido, entonces fue a esperar los resultados al mismo café de siempre, pero ahora no abrió el periódico, decidió mirar por la ventana, no podía dejar de mirar e imaginar nuevas fotos.
Con la fotos en la mano, Arturo enmudeció durante largos minutos frente a su hija, se las entregó y se abandonó al llanto, así Arturo volvió a vivir.
Arturo ahora sale cada mañana armado con una pequeña cámara digital que le regaló su hija, toma cientos de fotos al día, ha recorrido todo Veracruz en busca de nuevos objetivos, y él mismo se considera “fotógrafo profesional”, aunque nadie ve sus fotos y no las publica en ningún lado, esa es ahora su pasión y le falta vida para seguir tomando fotos.
Todo esto me lo cuenta el propio Arturo mientras me bombardea con cientos y cientos de instantáneas en la minúscula pantalla de su cámara, así es como conozco a un hombre que la fotografía le salvo la vida, y que me llama “colega”.
Y como son las cosas, no me deja que le tome una foto, odia ser retratado, pero me pide que escriba su historia. Promesa cumplida, colega.
